Un infectólogo es un médico especializado que, tras completar siete años de formación en medicina, dedica tres años a la especialidad de medicina interna y luego dos a tres años más a la subespecialidad en infectología.
El trabajo del infectólogo implica una investigación exhaustiva para identificar la causa de una infección. Este proceso se basa en la recopilación de información del paciente (anamnesis), examen físico, pruebas de laboratorio e imágenes, y en la colaboración esencial con laboratorios de microbiología para identificar el agente patógeno y su sensibilidad a los antibióticos.
Además de tratar infecciones, el infectólogo desempeña un papel crucial en la prevención, utilizando vacunas y participando en equipos de seguridad del paciente y control de infecciones intrahospitalarias. También asesora sobre cómo prevenir infecciones durante viajes a zonas de riesgo mediante vacunas, medicamentos preventivos y otras recomendaciones.
El infectólogo puede atender en consultas ambulatorias, pero gran parte de su labor se centra en el cuidado de pacientes que, debido a cirugías, trasplantes o tratamientos oncológicos, son más vulnerables a las infecciones. En estos casos, el infectólogo colabora con diversas especialidades médicas, quirúrgicas y obstétricas para garantizar el bienestar del paciente.